Las palabras no entran en el diccionario por decreto. Entran porque una comunidad de hablantes las usa con naturalidad, hasta que el uso se vuelve suficientemente documentable como para que los lexicógrafos lo reconozcan. En el caso de voluntar, el uso no arranca de cero: el verbo lleva décadas —en algunos ámbitos, siglos— circulando en textos editoriales, teológicos, filosóficos y espirituales, como solución natural que diversos autores han adoptado para decir lo que el castellano no les ofrecía con ningún otro verbo.

Esta página recoge apariciones documentadas de voluntar en obras impresas, traducciones, ensayos y enseñanzas contemporáneas. Su propósito es doble: por un lado, mostrar que el verbo no es una ocurrencia aislada, sino una herramienta que ha ido emergiendo donde ha hecho falta; por otro, invitar a quien lo haya empleado —o lo emplee a partir de ahora— a enviar sus propios usos para que queden aquí registrados.

En la Versión Gongarola de Un curso de milagros

La Versión Gongarola de Un curso de milagros —edición crítica anotada en seis volúmenes, aproximadamente cuatro mil páginas y más de diez mil notas al pie— emplea el verbo voluntar de forma sostenida y definida a lo largo de toda su extensión. El verbo aparece allí como traducción precisa del to will del original inglés, distinguido sistemáticamente de to want y to wish, y acompañado de notas al pie que explican al lector la distinción conceptual.

La Versión Gongarola es, por extensión y densidad, el corpus más amplio conocido donde el verbo voluntar opera con función técnica consolidada.

Los tres pasajes que siguen, tomados del Capítulo 21 del Texto, ilustran tres modos distintos en que el verbo voluntar opera en esta edición: en los encabezamientos estructurales, en el aparato crítico de notas, y en la articulación de las fórmulas operativas nucleares del Curso.

Uso estructural: los títulos de sección

T-21.IV (título de sección)

Original inglés:

The Power of Will

Versión Gongarola:

El poder de voluntar

Nota de edición: el título se traduce con el verbo en infinitivo, no con el sustantivo «voluntad». Es una decisión deliberada: will designa aquí el acto, no la facultad. Traducir «el poder de la voluntad» cosificaría lo que el original presenta como actividad. El poder de voluntar preserva el carácter operativo del título y anticipa al lector la naturaleza de lo que va a encontrar en la sección: un manual de ejercicio, no una descripción de una potencia.

Uso en el aparato crítico: la nota que restituye el concepto

T-21.IV.4:8

Original inglés:

But, for this, the POWER of your wanting must first be RECOGNIZED.

Versión Gongarola (texto):

Mas, para que esto suceda, primero es necesario que RECONOZCAS el PODER de tu querer.

Versión Gongarola (nota al pie):

En el original, the power of your wanting. Jesús emplea aquí wanting en un sentido que el español querer no alcanza: no se trata del querer como deseo o inclinación, sino del querer como ejercicio activo de la Voluntad — uno de los tres atributos del Ser junto con el Conocimiento y el Amor. Es lo que en esta edición llamamos voluntar: la determinación eficaz de la voluntad, el acto por el cual no solo te inclinas hacia algo sino que lo pones en marcha con la totalidad de tu facultad volitiva. Esa Voluntad es una con la de Dios porque es la Suya — no hay otra. Lo que Jesús te está diciendo es que el mismo poder con el que fabricaste el mundo del sueño puede deshacerlo: no necesitas un poder nuevo, sino redirigir el que ya tienes.

Este ejemplo muestra la división del trabajo característica de la Versión Gongarola. El cuerpo del texto conserva el vocablo ordinario porque el original lo utiliza; la nota al pie hace el trabajo técnico de identificar qué clase de acto volitivo designa ese vocablo en ese contexto. El verbo voluntar no se impone al texto: se despliega donde debe desplegarse, que es en el aparato crítico que acompaña al estudiante en la lectura.

Uso nuclear: las cuatro líneas del poder de voluntar

T-21.IV.2:3-6

Original inglés:

“I AM responsible for what I see. I CHOSE the feelings I experience, and I DECIDED ON the goal I would achieve. And everything that SEEMS to happen TO me, I ASKED FOR and received as I had asked.”

Versión Gongarola:

Yo SOY responsable de lo que veo.

Yo ELEGÍ los sentimientos que experimento.

Yo DECIDÍ el objetivo que quiero alcanzar.

Y todo lo que PARECE sucederme yo mismo lo PEDÍ y se me concedió tal como lo pedí.

Versión Gongarola (nota al pie):

Estas cuatro líneas son el corazón operativo del Curso. No son una declaración de principios sino un instrumento de uso diario, y su lugar está en tu memoria activa, no en la estantería de las ideas admirables. Cada vez que algo no te gusta — una noticia, un comentario, un dolor, una frustración — tu ego reacciona automáticamente con la declaración de inocencia del cautivo: "yo no he pedido esto". Estas cuatro líneas desmontan esa declaración de raíz. No dicen que debas sentirte culpable por lo que ves, sino algo mucho más radical y liberador: que si tú lo voluntaste, tú puedes dejar de hacerlo. El poder está donde está la responsabilidad, y la responsabilidad está donde está la causa: en tu mente, no en el mundo. Aquí es donde el título de la sección — el poder de voluntar — cobra todo su significado. No se trata de querer ver de otro modo (lo cual deja intacta la impotencia del deseo) sino de voluntar verlo: ejercer la facultad volitiva en su dimensión más radical, la que determina lo que ves, lo que sientes y lo que experimentas. La diferencia entre "quiero ser responsable" y "volunto ser responsable" es la diferencia entre aspiración y acto.

Conviene notar la estructura verbal de las cuatro líneas. La primera usa ser en presente absoluto: yo SOY responsable — no "fui", no "seré", no "debería ser". La segunda usa elegir: yo ELIJO — presente activo, no pasivo. La tercera usa decidir: yo DECIDO — más fuerte aún, porque decidir implica cortar (de-cidere, cortar). La cuarta cierra el arco: todo lo que PARECE sucederme yo mismo lo he pedido. La progresión es de lo estático (ser) a lo dinámico (elegir, decidir) a lo consumado (he pedido). Jesús no te está dando un mantra para repetir mecánicamente; te está enseñando a voluntar — a ejercer tu voluntad paso a paso, desde la aceptación de la responsabilidad hasta el reconocimiento de que todo lo que percibes es resultado de tu propia petición. Quien dice estas cuatro líneas entendiendo lo que dice ya no es víctima de nada.

Este pasaje muestra la articulación completa del sistema editorial: versificación del dictado en la numeración superíndice, mayúsculas enfáticas sobre los verbos decisorios del original, cursiva para marcar la fórmula litúrgica, y la nota al pie que anuda el pasaje con el título de la sección para que el lector vea el arco hermenéutico entero. Sin el verbo voluntar, este arco permanecería invisible: el lector recibiría cuatro afirmaciones admirables sin poder reconocer que son, una a una, el despliegue operativo del poder que da título a la sección.

En las ediciones de la mística hispana

Como parte del mismo trabajo editorial, las traducciones y comentarios a las obras principales de Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y Miguel de Molinos —ediciones críticas que pasan del español antiguo al español moderno y al inglés— emplean igualmente el verbo voluntar allí donde los autores originales tuvieron que recurrir a circunloquios porque el idioma no les ofrecía el verbo directamente.

[Pasajes concretos con notación y referencia pendientes de incorporar]

En traducciones filosóficas y teológicas

[Sección abierta a incorporar hallazgos: traducciones de Schopenhauer, Nietzsche, Agustín, Tomás de Aquino y otros autores donde algún traductor haya empleado «voluntar» como solución a la carencia del verbo castellano, o donde se haya preservado el problema mediante notas filológicas. Si alguien tiene documentados casos de uso, se incorporarán aquí.]

En textos espirituales y terapéuticos contemporáneos

[Sección abierta a incorporar apariciones del verbo en libros, artículos, charlas, blogs, textos didácticos y enseñanzas contemporáneas que hayan empleado «voluntar» para designar el acto volitivo puro, especialmente en ámbitos próximos a la psicoterapia, el coaching, la educación, las prácticas contemplativas y la espiritualidad contemporánea.]

Envía un uso

¿Has empleado el verbo voluntar en algún texto propio? ¿Has encontrado una aparición en algún libro, artículo, traducción, charla o blog? Esta página crece con las aportaciones de sus lectores.

Envía la referencia a info@voluntar.es indicando:

  • Autor y obra donde aparece el uso.

  • Pasaje completo donde figura el verbo (tres o cuatro líneas alrededor).

  • Año y editorial, si está publicado.

  • Enlace al documento, si está disponible online.

Cada aportación se revisa, se contextualiza y se incorpora a esta página con la debida atribución.

El uso como argumento

Cada aparición documentada de voluntar en un texto serio es un argumento viviente en favor de su reconocimiento. La Real Academia Española atiende a los corpus lingüísticos contemporáneos para decidir qué voces se incorporan al diccionario: si voluntar aparece con frecuencia creciente en textos editoriales, académicos, traductológicos y divulgativos, esa frecuencia se convierte, por sí misma, en la mejor justificación de su necesidad.

Esta página, por tanto, no es un archivo pasivo. Es una parte activa de la propuesta: cuanto más se llene, antes llegará el reconocimiento.

Usos vivos del verbo

Donde el verbo voluntar ya está trabajando en la lengua española.